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Integración
vs. Discriminación.
Si los niños viven con aprobación, aprenderán
a vivir por ellos mismos.
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Les
contamos que la Fundación Cosechado Alegría brinda
atención, rehabilitación y formación al discapacitado
mental, apuntando a su inserción feliz en el medio social;
respetando su derecho a ser diferentes, teniendo en cuenta sus innumerables
posibilidades de crecimiento. A su vez, busca concientizar a la
comunidad para que acepte, valore y acoja a cada uno de sus miembros
respetando sus diferencias personales, fomentando la “no discriminación”.
Pero sobretodo, pone especial énfasis en la socialización,
apuntando a que la interacción entre ellos enriquezca sus
vidas y les permita desarrollar en sentido de la amistad y el compañerismo.
Para ello cuenta con distintas áreas: Formación Espiritual,
Pedagógica, de Expresión Artística, de Sociabilización,
de Inserción y Capacitación Laboral, Integración
Familiar, Recreativa y de Relaciones Institucionales.
Quizás la tierra cavando se agotaría, pero que
el amor se agote en la tierra, eso…es imposible.
Karimoto Hitomaro.
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Los
Alumnos del Colegio Cardenal Newman, en los últimos 10 años,
han organizado actividades de recreación para los chicos
de la Fundación. Las mismas se implementan con el asesoramiento
y participación de profesionales especializados en cada área,
comprometidos con las finalidades de la institución.
Puede ser que no podamos elegir los que nos toca, pero sí
podemos elegir qué hacer con lo
que nos toca.
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Testimonios
de Nuestros Jóvenes:
Pilar Teste: “…Trabajo en el Colegio San Tarsicio desde
hace 9 años. Trabajar me hace bien porque me siento útil
y aprendo mucho. Me desenvuelvo bien, pero a veces tengo trabas.
Me llevo bien con mis compañeros y con los alumnos, pero
me duele cuando una persona se va del cole.”.
Ángeles en el camino que sonríen junto a nosotros.
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Gracias
a la dedicación desinteresada de muchos voluntarios, se pueden
cumplir los objetivos de La Fundación.
Testimonios
de los voluntarios del Taller Aprendiendo sin Fronteras:
(Área Pedagógica)
Lala Castro Calvo: “Recuerdo el día
que llegué a la Fundación Cosechando Alegría,
hace poco más de tres años. Uno piensa que ser voluntaria
es poder dar parte de su tiempo y un poco de ayuda a quienes la
necesitan. Desde el primer momento, con los chicos, se dio la situación
inversa. Son ellos quienes más se entregan, de una manera
directa y llenos de amor. Me acuerdo cómo me emocionó
y cómo todavía me emociona esto. Los chicos practican
el respeto todos los días, sin excepción. Creo que
la sociedad funcionaría muchísimo mejor si todos nos
comportáramos así, con nuestras familias, nuestros
compañeros de estudio o de trabajo y con las personas que
no conocemos. En todo este tiempo, aprendí de ellos a integrarme,
a dejar caer barreras mentales y a tener mejor predisposición
a lo que el otro pueda enseñarme. Los chicos están
mucho más preparados para la sociedad de lo que la sociedad
está para recibirlos. Quieren aprender, quieren mejorar todo
el tiempo y esto es un valor poco común en estos días.
Me gustaría que la sociedad les diera más oportunidades,
que se abra a descubrir sus maravillosas capacidades, el esfuerzo
con el que trabajan para aprender, el respeto inmenso que tienen
por sus amigos y por quienes trabajamos con ellos, la valoración
que sienten por sus logros y, lo más importante, el amor
que ponen a todo lo que hacen. Para mí ir a la fundación
es estar en un mundo mejor, dos horas por semana, donde todos somos
iguales. Me gustaría escuchar más historias de oportunidad
para los chicos, que están ávidos de recibirlas y
aprovecharlas. Me gustaría que la sociedad se animara a darles
mejores trabajos, donde sean valorados y respetados en su integridad,
esto es, emocional e intelectualmente.
Soledad Retorto: “Desde que comencé
mi labor como voluntaria, he podido apreciar momentos de intercambio
que han enriquecido no sólo mi trabajo profesional como psicopedagoga
sino mi visión crítica y personal. A veces, podemos
caer en la idea de querer “cambiar” la realidad de los
chicos creyendo que de esa manera contribuimos a un mejor estilo
de vida. Estaríamos corriendo el riesgo de tomar una actitud
discriminatoria dado que no respetaríamos las diferencias.
Desde mi pequeño espacio me es posible asegurar que, en lugar
de buscar cambiar algo de la vida de los chicos, intentamos ver
qué es lo que verdaderamente necesitan, nos piden o tan sólo
percibimos. De aquí la importancia de la relación
de los jóvenes con sus pares, con todo el grupo de maravillosos
profesionales que nos rodea y el comprometido voluntariado. Convirtiéndose
estos elementos, en la base fundamental del acompañamiento
en el crecimiento e integración social de los jóvenes.
La Fundación se caracteriza por ser un lugar de contención,
de trabajo con nuevas ideas y sugerencias que son aportadas por
todos los que participamos en ella. Es importante destacar aquí
la tarea avocada y afectiva que realizan los voluntarios y que para
mi satisfacción se trata de una experiencia inigualable.
Todo esto coordinado por profesionales con entera vocación
de trabajo. Ofreciendo así, un espacio donde podemos vivenciar
en las diversas tareas, salidas, visitas, etc. momentos de alegría
que conmueven y quedan registrados en nuestras vidas de una manera
especial.” .
Para escalar la montaña sólo se necesita
decidir dar el primer paso.
William Shakespeare.
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Cada
día intentamos aportar nuestro granito de arena, pero solos
no podemos. Por eso le pedimos a los gobernantes que promuevan más
puestos de trabajo y que las empresas privadas den más oportunidades
a estos jóvenes con capacidades diferentes.
Aprendiendo
sin Fronteras - Taller Pedagógico
Fundación Cosechando Alegría
www.cosechandoalegria.com.ar / cosechal@cuidad.com.ar
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