Encuesta Aún les faltan varios años para cruzar la frontera entre la adultez y la ancianidad -que para la mayoría coincide con la edad de jubilación- y, sin embargo, no les resulta difícil imaginarse como "abuelos permisivos", que transmiten a sus nietos "un legado de sabiduría y de experiencia". Paula Mandraccio atraviesa la tercera década de su vida, está casada y tiene dos hijas, y si bien no participó del mencionado estudio, ante la consulta de LA NACION sobre cómo imagina su vejez, admite: "Trabajo mucho en mi presente para disfrutar en el futuro de todo lo que construyo día tras día, y creo que viviré mi vejez en armonía, junto con mi familia y disfrutando de mi tiempo libre". ¿Los ancianos son una carga para sus familias? Ante este interrogante, un 56% de los jóvenes de la muestra respondió negativamente. "Muchas veces, las personas mayores se sienten así en el seno de sus familias, y es muy alentador que los jóvenes estén en desacuerdo con esta postura", dice Ana Rosa Abrahín, experta en gerontología y colaboradora del estudio. "Sin embargo -agrega la especialista-, para un 21% de los entrevistados los viejos son una carga, aunque no se pudo determinar si es una situación que se vive en forma personal o se ve en otros pares." Nuevo paradigmaSegún la doctora Graciela Zarebsky, directora de la carrera de gerontología de la Universidad Maimónides, hace unos 20 años surgió un nuevo paradigma sobre el envejecimiento. "Hasta la década del 80, prevalecía una idea deficitaria y negativa sobre la vejez. Se la definía sólo en función de las pérdidas. Hoy es distinto, se reconoce que las pérdidas pueden recompensarse con otras ganancias, y surgen aspectos positivos, como la sabiduría y la experiencia." Para Zarebsky, la encuesta elaborada por Zona Planning refleja este nuevo modelo de envejecimiento, "en el que los jóvenes se paran frente a un espejo anticipado respecto de su propia vejez, lo cual es muy positivo para elaborar el cambio en forma gradual y llegar en mejores condiciones". Soledad Hernández Garayzábal, con 32 años, aspira a reeditar el modelo de vida de su propia abuela. "Ella lo vive como un tiempo de disfrute, rodeada de sus nietos y de toda la familia. Con la llegada de su bisnieto Agustín está inmensamente feliz y, por suerte, aún conserva su salud." Sobre este tema, principalmente, recaen todos los fantasmas asociados con los aspectos más negativos de la vejez. "La salud es un valor muy preciado y entre las fuentes de satisfacción de las personas mayores casi el 20% de los jóvenes eligió en primera instancia la buena salud -detalla Sallenave-. Ejercer una actividad, tener seguridad económica y ser respetado siguen en orden de importancia." "Los jóvenes admiten que las personas mayores no son respetadas, y la violencia e ignorancia impregnan la idea de que los viejos viven mal, sobre todo en cuanto a políticas sociales se refiere. Desde el Estado, aún queda mucho por hacer, pero es muy valioso esta nueva visión de los jóvenes, sobre todo en una cultura que exalta en demasía valores como la juventud y la belleza", concluye Zarebsky.
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Por Soledad Vallejos Fuente: La Nación.com |